Es Una Necesidad

Lunes, 15 Septiembre   

El sentido del juego en la especie humana no sólo está presente en los niños, sino que
se mantiene toda la vida. Preguntémonos si acaso el éxito del deporte no se basa en que
es un juego o reflexionemos un momento sobre el erotismo y la sexualidad, con su enorme  potencial lúdico, o el éxito de los juegos de mesa o de azar.

La visión antropológicamente negativa, a la que antes aludíamos, pretende imponer una
seriedad aburrida, en virtud de la cual, finalizada la infancia, la alegría, la risa y
el juego son sospechosos de frivolidad.

El ser humano transciende la escala biológica, hasta el punto que podríamos decir que
la naturaleza humana es la Cultura. El ocio está ligado al desarrollo de la
imaginación, a la fantasía y, ¿por qué no decirlo?, a la libertad, pues, es una opción
que tomamos en nuestra capacidad de elegir.

Los historiadores y, sobre todo, los antropólogos del proceso de Hominización que
condujo a la Humanización, suelen hacer hincapié en la importancia del lenguaje y de la
comunicación en ese proceso y de la capacidad humana de concebir mentalmente y expresar  símbolos, es decir, alcanzar el estadio de homo symbolicus. El hombre tiene, en su  interior, el sentido del juego y de la fiesta (podríamos hablar, en cierto modo, del
homo lúdicus).