Dormir Sí es importante

Jueves, 2 Octubre   

La noche es el período del día en que cuerpo y mente se regeneran. Por eso, al sueño hay que dedicarle el tiempo necesario. Irritabilidad, falta de concentración, de memoria e incluso depresión son algunas de las consecuencias de no hacerlo.

El cerebro no para nunca de trabajar. Ni siquiera mientras dormimos. De hecho, por la noche, la actividad cerebral se hace muy intensa. El sueño tiene dos fases; la rem, durante la cual se produce toda actividad onírica, y la no rem. Dentro de ésta hay cuatro fases que van de menos a más profundidad de sueño. Al dormir pasamos progresivamente de la fase uno a la cuatro, para luego volver a la dos e ir a la fase rem en ciclos de sueño que duran entre 90 y 120 minutos. Estos ciclos se van repitiendo durante toda la noche, pero a medida que avanza el tiempo se alarga la fase rem y se acorta el sueño profundo. Por eso, es menos probable que nos despertemos en una fase tres o cuatro. De hacerlo, es cuando tenemos la sensación de estar tan profundamente dormidos que reaccionar con rapidez se nos antoja imposible.

No se conoce con exactitud científica qué pasa mientras dormimos, pero sí sabemos que cada fase del sueño está relacionada con un mecanismo de recuperación. Así, durante las fases tres y cuatro se produce la restauración física, y la rem se ocupa de la función cognitiva (procesos de aprendizaje, memoria y concentración). Es decir, durante esta fase consolidamos lo aprendido durante el día. De ahí que frases populares como “lección dormida, lección aprendida”, o “consultarlo con la almohada” cobren más significado. “Sabemos que las funciones del sueño son importantísimas para nuestro organismo. ¿Por qué? Porque pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo. Es decir, que una persona que viva 90 años pasará 30 durmiendo. Parece una barbaridad, pero la realidad es que tendrá que pasarlos si quiere estar los otros 60 activo. Dormimos para poder estar despiertos al día siguiente. Esto tan simple explica en realidad muchas cosas. No es ninguna tontería”, explica Francesc Segarra, doctor de la Unidad de alteraciones del sueño del Instituto Dexus de Barcelona.